sábado, 17 de noviembre de 2012

ICTUS


También conocido como AVC, un ictus es un trastorno o accidente vascular cerebral, que afecta a la circulación de los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. Cuando ocurre se produce una interrupción momentánea o definitiva del flujo sanguíneo a alguna parte del cerebro. Como consecuencia, se produce una falta de oxígeno (hipoxia) que acabará con la muerte del tejido y de las células, alterando la función o funciones de la parte del cerebro afectada.
Se estima que 1 de cada 6 personas sufrirán un ictus a lo largo de su vida. De hecho, esta enfermedad se ha convertido en la tercera causa de muerte en el mundo occidental y la OMS prevé un incremento del 27% en su incidencia durante los próximos 15 años.

¿CÓMO SE PRODUCE?
Se trata de una interrupción brusca del flujo sanguíneo a una parte del cerebro. Su forma de aparición es súbita e inesperada. Sin embargo, aunque a primera vista puede parecer que es imprevisible e inevitable, en realidad, en la mayoría de los casos no es así. Es decir, en líneas generales podemos decir que el ictus es el resultado final de la acumulación de una serie de factores, entre los que se encuentran unos hábitos de vida y unas características personales poco saludables. El cúmulo de circunstancias personales, ambientales y sociales que aumentan las posibilidades de sufrir un ictus, recibe el nombre de "factores de riesgo".
Es cierto que muchos de los factores de riesgo no se pueden controlar y no dependen de nosotros; como la edad, los antecedentes de ictus, la raza o el sexo.

En el caso de la edad, el riesgo de sufrir un ictus crece de forma importante a partir de los 60 años, algunos estudios aseguran que a partir de los 55 años, cada 10 años el riesgo se multiplica por dos. Sin embargo, las tornas están cambiando y de un tiempo a esta parte, son cada vez más frecuentes los casos de gente joven. De hecho, un artículo publicado hace unas semanas en la revista "Neurology", corrobora que el aumento de los infartos cerebrales en personas de entre 20 y 54 años ha pasado de suponer el 12,9% de los casos en 1993 a ser el 18,6% en 2005. Hoy en día, se estima que el 10% de los casos de ictus se dan en personas menores de 55 años. Este cambio de tendencia se ve claramente influido por factores como la hipertensión, el tabaquismo y la obesidad, derivados de unos hábitos y un estilo de vida poco saludable.

Respecto a la incidencia en función del sexo, el ictus se produce más o menos con la misma frecuencia en hombres y mujeres, y aunque algunos estudios señalan que se da ligeramente más entre los hombres, la mortalidad es mayor entre las mujeres. Los antecedentes de ictus, es decir, haber sufrido un ictus con anterioridad o haber tenido antecedentes en la familia también predisponen con mayor fuerza a padecer un ictus.

Sin embargo, la mayor parte de los factores de riesgo son modificables, es decir, los podemos cambiar o corregir y con ello reducir significativamente el riesgo de sufrir un ictus. Algunos de los hábitos que se deben evitar son; la hipertensión, el tabaco, el alcohol, la obesidad y el sedentarismo.

El factor de riesgo más importante es la hipertensión arterial. El riesgo de sufrir un ictus aumenta considerablemente si la presión arterial es elevada. Muchos otros factores de riesgo dependen directamente de éste y por ello es esencial que sobre todo a partir de una cierta edad, se lleve un control cuidadoso de la presión arterial.

Aterosclerosis
La obesidad y los niveles elevados de grasas en sangre, sobre todo de colesterol y triglicéridos favorecen la aparición de aterosclerosis (acumulación de placas de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos) y por consiguiente la posible aparición de coágulos que pueden interrumpir el paso de sangre y provocar el ictus.

El consumo de tabaco es la causa prevenible más importante de muerte prematura. Su asociación con la arteriosclerosis y por ende con el ictus es clara. La arteriosclerosis se refiere al endurecimiento de las paredes de las arterias, que por lo general acaba causando un estrechamiento de las arterias, que puede progresar hasta la oclusión del vaso, impidiendo el flujo de la sangre y provocando el ictus.

Por último, padecer otras enfermedades de tipo cardíaco u otras enfermedades asociadas como el caso de la diabetes mellitus también puede aumentar considerablemente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

DIFERENTES TIPOS
Según la causa que lo provoca, existen dos variantes o dos tipos: isquémico y hemorrágico.
  • ISQUÉMICO
Es el más frecuente. Se produce por la obstrucción del flujo sanguíneo a consecuencia de la oclusión o taponamiento de alguna de las arterias que irrigan la masa encefálica. Este suceso impide que la sangre alcance una zona del cerebro privando a las células y al tejido cerebral del oxígeno necesario.

La oclusión puede producirse por la presencia de un coágulo sanguíneo; un trombo o un émbolo. El trombo es un coágulo que aparece en el mismo sitio en el que se forma, es decir, no se desplaza. Su formación se ve favorecida, entre otras cosas, por la presencia de aterosclerosis.
Por su parte, un émbolo es un coágulo que se libera dentro de los vasos sanguíneos y al desprenderse, viaja por la sangre hasta un lugar del organismo distinto del sitio donde se formó. En el caso del ictus, cuando el émbolo viaja por el torrente sanguíneo hacia el cerebro, llega un momento en el que queda encallado al encontrarse con un vaso más pequeño y de menor calibre que el émbolo impidiendo el paso de la sangre (embolia cerebral).

La obstrucción del vaso sanguíneo también se produce por una estenosis vascular, es decir un estrechamiento del vaso sanguíneo provocado por la formación de una placa de ateroma (acumulación de colesterol y otras sustancias lipídicas en las paredes de los vasos), dificultando o impidiendo el paso de la sangre. Este proceso recibe el nombre de ateroesclerosis.
  • HEMORRÁGICO
Es un tipo de ictus menos frecuente que el anterior, pero las consecuencias suelen ser más graves. En este caso, el ictus se produce por la rotura de un vaso sanguíneo que irriga al cerebro provocando una hemorragia. En este caso, el ictus se produce por dos mecanismos; por una parte, la salida de sangre fuera del vaso, priva de riego al área cerebral dependiente de esa arteria y desencadena la lesión. Por otra parte, la sangre extravasada ejerce compresión sobre las estructuras cerebrales adyacentes, incluidos otros vasos sanguíneos próximos, lo que aumenta el área afectada.

Las causas más frecuentes de ictus hemorrágico son la hipertensión arterial y los aneurismas cerebrales, aunque también puede ocurrir a raíz de un accidente o por malformaciones y debilidad de las paredes de los vasos. 

SÍNTOMAS
Es muy importante saber reconocer de forma temprana los signos de un posible ictus. Los síntomas pueden variar considerablemente en función de cuál sea la región del cerebro que quede exenta de riego y en función de cuál sea la causa que lo esté provocando. No obstante, casi todos cursan con al menos alguno de estos síntomas, de aparición repentina:
  • Disminución de la sensibilidad (hipoestesia) en cara, brazo o pierna de un lado del cuerpo.
  • Debilidad muscular (hemiparesia) o parálisis (hemiplejia) de un lado del cuerpo.
  • Dificultad para expresar y/o comprender el lenguaje (afasia).
  • Trastornos repentinos de la visión.
  • Pérdida repentina del equilibrio.
  • Dolor de cabeza de aparición súbita, diferente al habitual. Más habitual en los ictus hemorrágicos.
3 SENCILLOS PASOS PARA DETECTAR UN ICTUS A TIEMPO
Detectar de forma rápida un posible ictus es vital. Reconocer un ictus a tiempo y avisar lo antes posible al servicio de urgencias, puede salvar la vida del paciente, y reducir las secuelas y la gravedad considerablemente.

Sólo tienes que seguir estos 3 sencillos pasos:
  1. Pide a la persona que pronuncie una frase sencilla: por ejemplo "el cielo es azul". Si la persona no es capaz de hablar con normalidad, no se le entiende al hablar o le cuesta pronunciar las palabras, es un signo de alarma.
  2. Pide a la persona que sonría: valorar si la sonrisa es simétrica, es decir, si las dos comisuras de la boca se elevan por igual. Si una de las comisuras está caída, o la mitad de la cara no sonríe  es un signo de alarma. Es un signo muy frecuente en los ictus, sobre todo en etapas iniciales.
  3. Pide a la persona que levante los brazos: los dos brazos deben quedar al mismo nivel. Si uno de los brazos no se eleva o se eleva menos que el otro, es un signo de alarma. 
Si la persona no puede realizar cualquiera de estas tres acciones (sonreír, hablar con normalidad y levantar los dos brazos), avisar inmediatamente al 112.

SECUELAS TRAS UN ICTUS
Dependiendo de la gravedad, de la zona afectada, de la causa que lo provoca y de las características individuales de la persona que lo sufre, las secuelas serán diferentes.

Si nos centramos en la localización de la lesión, veremos que las secuelas que quedan en el paciente aparecen en el lado del cuerpo contrario al lado del cerebro que ha sufrido la lesión. ¿Por qué? Las vías nerviosas que descienden de los hemisferios de nuestro cerebro se cruzan a nivel del tronco encefálico y cambian de lado. Este punto se conoce como "decusación de las pirámides". De este modo, si el ictus ha ocurrido en el hemisferio izquierdo, las secuelas relacionadas sobre todo con las funciones motoras y sensitivas aparecerán en el lado derecho del cuerpo (cara, brazo, pierna...) y viceversa.
Así mismo, cada zona del cerebro se encarga de dirigir y comandar una actividad concreta, de modo que dependiendo del área lesionada, observaremos secuelas en unas funciones o en otras. Ya sea en el movimiento, el tono muscular, el lenguaje, el equilibrio, la coordinación o la deglución por ejemplo.

Por poner un ejemplo, si la lesión se produce en el hemisferio izquierdo, las secuelas que pueden aparecer son; parálisis total (hemiplejia) o parálisis parcial donde se conserva algo de movimiento (hemiparesia), en la parte derecha del cuerpo. El hemisferio izquierdo es el encargado del lenguaje, por lo que también pueden aparecer secuelas como dificultad para comprender y expresar el lenguaje (afasia) o trastornos del habla como dificultad para articular las palabras (disartria).

REHABILITACIÓN
Tras sufrir un ictus, el periodo de recuperación se inicia de forma precoz, casi inmediata, tan pronto como la situación médica del paciente lo permita.
No debe entenderse la rehabilitación como un proceso aislado de recuperación física que se desarrolla en un gimnasio rodeado de fisioterapeutas. Es importante destacar que la rehabilitación incluye un amplio abanico de profesionales sanitarios, desde neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, psicólogos..., que engloban en su conjunto lo que llamamos equipo multidisciplinar.

El programa de rehabilitación y su duración será diferente en cada caso y dependerá de la gravedad, de las secuelas que hayan quedado y de los objetivos que se esperan conseguir al final del proceso.
Aunque sobra decir que la evolución es totalmente diferente en cada persona, en líneas generales podemos decir que los 3 primeros meses son fundamentales ya que es cuando conseguiremos los mayores avances en la recuperación, sobre todo en lo que a movilidad se refiere. Durante los tres meses siguientes se deben consolidar esos avances y seguir progresando en otros como el lenguaje, la coordinación o la marcha, cuya progresión requiere más tiempo.

Es cierto que pasados los primeros 6 meses, los avances que se consiguen después en la recuperación ya no son tan "espectaculares" como al principio, pero no es cierto que ya no se obtengan resultados, por ello es importante que el paciente no se desanime y siga trabajando pasado ese tiempo. Es esencial que una vez la persona regrese a casa, siga practicando todo lo aprendido y potenciando su capacidad motora en la medida de sus posibilidades, para conseguir el máximo nivel de autonomía posible.

Por último, hablar sobre el papel sumamente importante que juega la familia y allegados en estos casos. El ictus no sólo afecta a la persona que lo sufre, tanto el paciente como su familia y la gente que le rodea experimentarán un cambio radical en sus vidas y en las actividades del día a día. Es vital llevar a cabo un reparto proporcional de las tareas y responsabilidades implicadas en el cuidado de estas personas entre familiares, amigos o allegados, siempre que ello sea factible. Esta estrategia contribuirá de forma importante a prevenir el desánimo, la fatiga y la desesperanza, que inevitablemente, se transmitirán al paciente.
Es fundamental evitar la sobreprotección del enfermo. Debemos estimular que realice el máximo de actividades por sí mismo y no abalanzarnos para ayudar ante el primer signo de dificultad. Esto además de ser beneficioso para su recuperación física, ayudará a que la persona se sienta más autónoma y crecerá su autoestima. En esta misma línea, es importante que se estimule el espíritu de superación del paciente con gestos de cariño y felicitaciones cada vez que consiga superar un nuevo reto.

En cualquier caso, es esencial para el bien de todos, seguir las instrucciones e indicaciones que el equipo de sanitarios que se encargan de su recuperación le vayan proporcionando y que estarán adaptadas a las necesidades concretas de cada caso.


lunes, 15 de octubre de 2012

ESTIRAMIENTOS PRE-EJERCICIO


Todos recordamos las clases de Educación Física en el colegio, donde se nos repetía una y otra vez la importancia de hacer estiramientos antes de realizar cualquier actividad física, para evitar las lesiones. Llevamos toda la vida escuchándolo por boca de entrenadores o preparadores físicos, y es que la idea de estirar antes de practicar actividades deportivas está tan instaurada en nuestra mente, que estamos casi seguros de que si no lo hacemos, sufriremos alguna lesión.

Es un tema muy controvertido, principalmente debido a la falta de evidencia científica. La idea de los estiramientos pre-ejercicio está muy arraigada en nuestra sociedad, sin embargo, desde la evidencia científica es totalmente falsa. Lo cierto es que a día de hoy no existen estudios que demuestren que hacer estiramientos justo antes de empezar una actividad física prevenga las lesiones.

Antes de entrar a analizar el tema en profundidad, debe quedar claro que, evidentemente no todos los deportes son iguales y por lo tanto cada uno exige una preparación física previa diferente y específica. Hay disciplinas deportivas que requieren una flexibilidad extrema y es evidente que necesitan una pauta exhaustiva de estiramientos previa a su realización. Deportes como el taekwondo, la gimnasia rítmica y artística, el ballet y algunos tipos de baile, son algunos de los que necesitan una preparación previa a la actividad centrada en estiramientos de todo tipo y disponer de una más que buena flexibilidad para evitar las lesiones.

NUEVAS TEORÍAS
A pesar de la idea tradicional de los beneficios de estirar antes de cualquier actividad deportiva, cada día son más los expertos que respaldan la teoría de que realizar estiramientos en el momento previo al ejercicio puede ser contraproducente porque el músculo pierde algunas de sus propiedades. Pero ¿por qué?

Parece que todos estamos de acuerdo en que es bueno y conveniente estirar después del ejercicio, ya que con ello conseguimos relajar la musculatura y disminuir el tono muscular. Siguiendo esta idea, lo que conseguiremos con los estiramientos pre-ejercicio también será relajar la musculatura y por lo tanto ponerla en peligro, ya que tardará más en reaccionar y en estabilizar las articulaciones. Al relajar el músculo y reducir el tono muscular, la musculatura deberá trabajar más para estabilizar las articulaciones, tardará más en reaccionar y cuanto más tarde la articulación en estabilizarse, más riesgo de lesión habrá.

Si observamos por ejemplo a un corredor, veremos que su rango articular durante el ejercicio no es muy grande, es decir, no se llegan a amplitudes articulares excesivamente amplias, por lo que la musculatura implicada en el movimiento no se ve sometida a grandes fuerzas de tensión. El pie no sobrepasa la rodilla, ni la rodilla sobrepasa la altura de la cadera. ¿Cuál es el motivo entonces por el que este deportista necesita estirar por ejemplo los isquiotibiales hasta el extremo, si nunca llegará a alcanzar ese rango articular?
Además, en general, los estiramientos que se suelen hacer antes del ejercicio suelen ser incorrectos. Por decirlo de alguna manera, se hacen "por compromiso", con prisas, 5 minutos antes de empezar y sin prestar atención a la postura, las compensaciones, la intensidad o el tiempo de estiramiento. Todo esto unido hace que el estiramiento sea del todo ineficaz.

Por otra parte, existen deportes como el fútbol, en los que en determinados momentos se trabaja en recorridos extremos. En estos casos, la mayoría de lesiones musculares se producen en contracción excéntrica (tipo de contracción en la que el músculo se estira y se contrae en el mismo movimiento). Es el caso de las clásicas lesiones en el momento del "chute de balón". Al estirar la rodilla, los isquiotibiales se estiran y a la vez se contraen para frenar el movimiento. Por lo tanto la lesión se produce en contracción excéntrica y no en estiramiento pasivo, que es es como habitualmente estamos acostumbrados a estirar.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS
Recientes estudios han demostrado que trabajar la flexibilidad inmediatamente antes de la práctica deportiva puede suponer una pérdida de eficiencia energética y aumentar el riesgo de sufrir una lesión articular. Un estudio de la Universidad de Nevada, en Las Vegas, señala que estirar los músculos antes de ejercitarse puede afectar negativamente al deportista. La investigación, publicada en la revista "The Journal of Strengh and Conditioning Research", analiza cómo las técnicas habituales de estiramiento afectan a la fuerza y la potencia de lo atletas.

Las pruebas se realizaron a un grupo de atletas que llevaron a cabo una serie de saltos verticales y observaron que la fuerza durante el ejercicio disminuyó entre un 2 y un 4% después de realizar estiramientos. Obviamente, como afirma Bill Holcomb, director del estudio, "esta reducción de la fuerza no es significativa en deportistas aficionados, pero sí es importante en atletas profesionales". El profesor Holcomb termina afirmando que "el desarrollo de la flexibilidad es importante para reducir las lesiones deportivas, sin embargo, el mejor momento para realizar estiramientos es después y no antes del ejercicio".

Otro estudio de la Universidad de George Washington examinó a 3000 atletas que corrían una media de 10 millas a la semana. Unos realizaban estiramientos antes de empezar y otros no. El resultado fue que no hubo diferencias en la aparición de lesiones entre los que hacían estiramientos y los que no.

¿QUÉ HACER ANTES DEL EJERCICIO?
Uno de los argumentos que más se utilizan para defender los estiramientos pre-ejercicio, es que gracias a ellos conseguimos dar una señal al cuerpo de que va a empezar una actividad, es decir, como técnica de preparación para activar al organismo.

Si lo que buscamos es una preparación de la musculatura, lo que debemos hacer es un calentamiento completo, con otras técnicas que no sean los estiramientos pasivos. En vez de estirar, muchos expertos recomiendan entrar en calor con un breve trote de carrera y ejercicios que reproduzcan los gestos propios del deporte (chutes de balón, breve peloteo de tenis...). Este tipo de ejercicio ligero acelera el pulso cardíaco y el flujo sanguíneo a los músculos, aumentando la temperatura corporal.

Un buen calentamiento es esencial para evitar las lesiones. En líneas generales se compone de una fase inicial en la que básicamente se busca un aumento de la Tª corporal y activación general del organismo. El ejemplo más claro de ejercicio en esta fase es una carrera suave o trote de manera continua que incluya movimientos poco exigentes de todas las extremidades.

Progresivamente se debe ir aumentando la intensidad de los ejercicios e incluir algunos movimientos articulares y reproducir gestos que se vayan a realizar después durante la práctica deportiva, con una intensidad similar. El objetivo es preparar y poner en alerta a las estructuras más susceptibles de sufrir lesiones para que generen "mecanismos de huida" ante un posible gesto lesional. Aquí se pueden incluir entre otros, ejercicios de propiocepción y estiramientos dinámicos.

La última fase del calentamiento será totalmente específica del deporte que se vaya a practicar y se realizarán todos los gestos y situaciones que se reproducirán durante la posterior actividad, con una intensidad similar. Desde lanzamientos, saltos, chutes, cambios de ritmo y dirección...

¿Y DESPUÉS?
Tan importante es un buen calentamiento antes del ejercicio, como una correcta vuelta a la calma después del mismo. No es saludable interrumpir una actividad de golpe, sino que siempre se recomienda seguir realizando la actividad correspondiente, disminuyendo progresivamente la intensidad. Es ahora cuando los estiramientos estáticos están indicados y son muy recomendables.
El debate sobre los estiramientos desaparece cuando nos centramos en el momento posterior al ejercicio físico. De hecho parece que existe unanimidad entre los especialistas en señalar la importancia y beneficios que comportan los estiramientos musculares después de la práctica deportiva. Pero, ¿por qué debemos estirar después?

Gracias a los estiramientos conseguimos disminuir el aumento de tono muscular alcanzado durante el ejercicio, lo que nos sirve para relajar la musculatura y evitar sobrecargas musculares. Al estirar, oxigenamos el músculo y ayudamos en el proceso de eliminación de toxinas, por lo que el proceso de recuperación será más rápido y de mayor calidad. Como aclaración, decir que para finalizar la sesión, son más efectivos los estiramientos globales de toda la extremidad que los analíticos, ya que debido a las fascias que unen los músculos, el cuerpo se comporta como una cadena muscular y no como un músculo aislado.

CONCLUSIONES
A la hora de practicar cualquier deporte o ejercicio físico es necesario un estado óptimo de todas las capacidades físicas básicas (flexibilidad, resistencia, velocidad y fuerza). Dependiendo del tipo de deporte que se trate será necesario potenciar unas más que otras, en función de las exigencias del mismo.

Es evidente que para evitar las lesiones, es necesario gozar de una buena flexibilidad. Sin embargo, para mejorarla son necesarias muchas horas de entrenamiento dedicado a realizar estiramientos de todo tipo y ello no se consigue con trabajarlo 10 minutos justo antes de empezar el ejercicio físico. No solo no se mejora la flexibilidad, sino que puede tener efectos adversos como los citados anteriormente.

Los estiramientos estarán indicados después de realizar el ejercicio físico, acompañados de otras técnicas comentadas antes para restablecer el tono muscular y evitar lesiones posteriores. Relación directa entre los estiramientos post-ejercicio y una mejor y más pronta recuperación muscular.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

HABLEMOS DE ARTROSIS


La artrosis es un trastorno crónico y degenerativo del cartílago articular. El desgaste es más frecuente en articulaciones que soportan peso como las rodillas, caderas o columna vertebral. Sin embargo también se produce como consecuencia de un uso repetido y/o excesivo de algunas articulaciones por lo que también es muy común en manos y muñecas.

¿QUÉ ES EL CARTÍLAGO ARTICULAR?
Se trata de un tejido elástico y resistente que recubre los extremos óseos de las articulaciones e impide su roce directo evitando el desgaste. Está compuesto por un 60-80% de agua, 20-40% de matriz extracelular (fibras de colágeno y proteoglicanos) y un 2% de células propias llamadas condrocitos. Se trata de un tejido avascular, es decir, carece de vasos sanguíneos, por lo que se nutre por difusión pasiva del líquido sinovial y el hueso subcondral (este último sólo en cartílago joven). El movimiento de la articulación juega un papel fundamental, ya que las fuerzas de compresión-descompresión favorecen la nutrición del cartílago mediante la renovación del líquido sinovial. Se trata también de un tejido aneural, es decir, no está inervado, no tiene terminaciones nerviosas, por lo que no duele.

La función del cartílago articular es amortiguar los impactos que recibe la articulación y favorecer el movimiento suave de la misma sin que exista fricción entre los extremos de la articulación.
El proceso degenerativo del cartílago es inevitable y aumenta con la edad, aunque existen muchos factores desencadenantes (alteraciones mecánicas, factores metabólicos, peso, ámbito laboral, deportes...) que influyen en la velocidad de degeneración. A medida que se va desgastando, se va haciendo más delgado, produciendo grietas en su superficie y exponiendo así a un continuo roce a los huesos que forman la articulación.

La degeneración puede terminar destruyendo completamente el cartílago, lo que provocará un roce continuo entre los huesos al realizar cualquier movimiento y generará dolor ( no es el cartílago lo que duele, sino el hueso subcondral, ricamente irrigado e inervado), también es habitual que aparezca crepitación en la articulación.

¿SE PUEDE EVITAR?
La artrosis es un proceso degenerativo, el cartílago articular se va desgastando progresivamente por efecto natural del movimiento, de las continuas cargas, presiones e impactos a los que se ve sometido durante toda nuestra vida. Frenar su progresión es muy difícil, sin embargo, se pueden tomar algunas medidas y evitar algunas otras encaminadas a ralentizar su desarrollo, mejorar la calidad de vida y sobre todo disminuir el dolor.
  • Corregir alteraciones mecánicas
Igual que ocurriría con una rueda de un coche que estuviera desviada, cualquier alteración en el eje normal de la articulación afectará negativamente en su proceso de envejecimiento o desgaste. Es obvio que una pequeña desviación o rotación en el eje de la rodilla o la cadera por ejemplo, hará que el cartílago y el resto de estructuras adyacentes de la articulación, se desgasten y se deterioren más rápido que otras.
  • Reducir el peso corporal
Cuanto mayor sea nuestro peso corporal, más peso deberán soportar las articulaciones de las extremidades inferiores (cadera, rodilla y tobillo) y más desgaste sufrirán. El sobrepeso es uno de los factores desencadenantes más importantes. Las personas que tienen un sobrepeso de un 20% tienen de 7 a 10  veces más riesgo de padecer artrosis de rodilla.
"Por cada 1 kg de peso perdido, se reducen 4 kg de fuerza compresiva y un aumento de la funcionalidad de la articulación de la rodilla". Messier, 2005
  • Practicar ejercicio moderado
El ejercicio físico es muy importante ya que cumple una doble función. Por un lado, ayudará a disminuir el peso corporal y por otro lado ayudará a la nutrición del cartílago. Como he comentado anteriormente, los movimientos de nuestro cuerpo generan fuerzas de compresión-descompresión que favorecen el llenado y vaciado del líquido sinovial que nutre al cartílago. Es un proceso similar al que ocurre cuando apretamos una esponja en un recipiente de agua. 
El ejercicio físico es fundamental tanto para mantener la movilidad de la articulación como para mantener las capacidades físicas óptimas de los elementos que la forman (musculatura, sistema ligamentoso, tendinoso...).
  • Evitar deportes de alto impacto
Los ejercicios que implican una excesiva tensión, pueden acelerar el proceso degenerativo del cartílago articular. Actividades como saltar o correr parecen estar ligados directamente a un mayor desgaste de la articulación de la rodilla. Los deportes de contacto como el fútbol, el rugby o el baloncesto son, frecuentemente, uno de los factores que desencadenan la enfermedad, debido a las continuas cargas e impactos que sufren las articulaciones durante los saltos y carreras. Según un estudio publicado en la revista "Arthritis and Rheumatism", el 29% de los futbolistas de élite, el 31 % de los levantadores de pesas y el 14% de los corredores tienen riesgo de padecer artrosis por la practica deportiva a un alto nivel, las lesiones y el sobreuso de la articulación. 
En personas con artrosis, el ejercicio moderado es el más adecuado. Es preferible practicar actividades de bajo impacto como caminar, montar en bicicleta o nadar. Es conveniente utilizar zapatillas de deporte con un buen acolchado durante la práctica deportiva, para amortiguar los golpes del pie sobre el terreno y reducir el impacto sobre el resto de las articulaciones.
  • Evitar cargar objetos pesados
Es importante mantener una buena higiene postural, saber cómo debemos sentarnos correctamente (click aquí) y cómo levantar objetos sin riesgo de lesiones (click aquí)

¿REGENERACIÓN DEL CARTÍLAGO?
La capacidad de regeneración del cartílago articular es mínima, por no decir nula. Es un tejido avascular, aneural y alinfático. Ante una lesión en el cartílago, el objetivo que se busca es crear un tejido nuevo que se integre de forma totalmente armónica con el resto de tejidos que forman la articulación y cuyas características sean similares a las del cartílago original, con una superficie de fricción articular prácticamente lisa sin roce alguno. 
Hoy por hoy la intervención quirúrgica más utilizada con diferencia en el tratamiento de la artrosis es la artroplastia. Se trata de sustituir o reemplazar parte o toda la articulación dañada por una prótesis artificial. Una operación rápida, sencilla y con una fácil recuperación en la mayoría de los casos.

En las últimas décadas se han desarrollado diversos procedimientos quirúrgicos destinados a reparar las lesiones del cartílago. El Dr. Antonio Ríos Luna, especialista en traumatología y cirugia ortopédica afirma que "la utilización de condrocitos y otras células, combinadas con el desarrollo de nuevas tecnologías como la ingenieria de tejidos y la terapia génica, pueden hacer que un un futuro a corto o medio plazo, se pueda llegar a conseguir la regeneración definitiva de las lesiones del cartílago". 
Explicadas brevemente, estas son algunas de las más utilizadas:

1. PRIDE
Se trata de realizar pequeñas perforaciones en el hueso subcondral sano, para de esta forma estimularlo y permitir la formación de fibrocartílago, a través de las células madre pluripotenciales del hueso situado debajo del cartílago dañado.

2. MICROFRACTURA
Se realiza un curetaje del cartílago, es decir, se "raspa" todo el cartílago dañado hasta llegar a la última capa que limita con el hueso. A continuación, se realizan agujeros de unos 3 milímetros en el hueso. Esto produce un defecto artificial que producirá una hemorragia, la cual contiene células que pueden crear nuevo cartílago, aunque con propiedades biomecánicas diferentes al original, en la superficie de la articulación.

3. MOSAICOPLASTIA
ejemplo de mosaicoplastia
Recientemente se han propuesto otros métodos que no dependen tanto de la respuesta regenerativa y del reclutamiento de las células madre (como los dos anteriores), sino del autoinjerto. Esta técnica consiste en obtener varios cilindros de cartílago de zonas sanas donde no sea tan necesario y trocito a trocito ir implantándolos en la zona lesionada hasta cubrir toda la superficie. Hay que señalar que esta técnica no podrá ser utilizada si la superficie dañada es de gran tamaño. Otra dificultad añadida es la de conseguir reproducir la forma exacta y la curvatura de la superficie en concreto.

4. ACI
Se trata del "cultivo autólogo de condrocitos". En este caso, el paciente "se dona" a sí mismo cartílago intacto, el cual se reproduce mediante cultivo en un laboratorio (6 semanas) y después se implanta en los puntos dañados de la articulación. El principal inconveniente de esta técnica es el elevado coste económico y la necesidad de realizar 2 intervenciones. Una para extraer las células del cartílago de un punto sano, y otra para volver a implantarlas.  

Los factores que influyen a la hora de decantarse por una técnica u otra son entre otros: el tamaño y localización de la lesión, el nivel de actividad deportiva y laboral, el coste económico del procedimiento y las expectativas individuales en relación al resultado

miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿QUÉ HACER ANTE UNA LESIÓN?


¿Qué hago inmediatamente tras sufrir una lesión? ¿Me pongo hielo, inmovilizo la zona? Las lesiones de los llamados tejidos blandos (tendones, músculos, ligamentos y fascias entre otros), tales como esguinces, distensiones, contusiones, sobrecargas o roturas fibrilares están a la orden del día, sobre todo en el ámbito deportivo. El protocolo o método "RICE" es el tratamiento inmediato por excelencia en este tipo de lesiones musculoesqueléticas. La importancia de esta técnica viene marcada por los beneficios que reporta una actuación rápida en el posterior desarrollo de una lesión.

El acrónimo "RICE" proviene de las siglas en inglés de los parámetros que componen dicho protocolo: Rest (reposo), Ice (hielo), Compression (compresión) y Elevation (elevación).
Antes de entrar a analizar cada componente, debe quedar claro que se trata de una medida de prevención primaria que se utiliza con el objetivo de minimizar de manera precoz las consecuencias de la lesión. Debe aplicarse en el momento de la lesión y durante las primeras 48-72 horas. No aplicable en lesiones graves que requieran atención médica inmediata.
  • REPOSO
Es importante entender que si hemos sufrido una lesión, nuestro cuerpo necesita un tiempo de inactividad, variable según el tipo y gravedad de la lesión, para recuperarse.
Reposo del segmento lesionado, es decir, reposo relativo. No se trata de permanecer 3 días tumbados en la cama sin movernos, sino de evitar el movimiento del segmento afectado y el gesto lesional. Se debe interrumpir la práctica deportiva durante las siguientes 48 horas hasta la valoración de un médico y fisioterapeuta. 
  • HIELO
No debe aplicarse directamente sobre la piel, sino proteger la zona con una toalla o paño para evitar quemaduras. Respecto al tiempo de aplicación existen distintas teorías, pero podemos resumir que lo ideal son aplicaciones de 20 minutos (no más), cada 2-3 horas. Según el libro de referencia de la crioterapia publicado por Knight KL (1996), la aplicación durante un tiempo menor de 5-10 minutos únicamente consigue enfriar la piel, no es efectivo.

Cuando aplicamos hielo, la temperatura superficial de la zona lesionada se reduce rápidamente, y a medida que va aumentando el tiempo de aplicación, se va reduciendo el metabolismo a nivel más profundo. El efecto del hielo en el tejido lesionado dependerá del tiempo de aplicación del frío y de la profundidad del tejido lesionado.

El principal efecto que se consigue con el hielo es la analgesia, es decir, la disminución del dolor por bloqueo de la conducción de los impulsos nerviosos por inhibición de las terminaciones nerviosas. Reduce el edema ayudando a la reabsorción del líquido intersticial. Además regula la inflamación (necesaria para la reparación tisular), no la detiene. 
El efecto del hielo disminuye el metabolismo celular por lo que reduce o evita la lesión hipóxica secundaria, es decir, la propagación de la lesión. El frío también ayuda a regular el tono muscular, reduciendo el espasmo muscular y la espasticidad.
Para conocer más sobre los efectos de la crioterapia os recomiendo leer la siguiente entrada: EL HIELO, UN GRAN ALIADO
  • COMPRESIÓN
protocolo RICE
La compresión disminuye de forma mecánica el espacio intersticial, consiguiendo de esta forma limitar la formación del edema. Además provoca una vasoconstricción que reduce el flujo sanguíneo intramuscular de la zona lesionada. Con ello reduce la inflamación y el metabolismo celular, con beneficios semejantes a los conseguidos con el hielo.
Es importante que el vendaje no esté demasiado apretado para evitar que corte la circulación o comprima estructuras nerviosas. Si se nota hormigueo, adormecimiento o cambio de color de la piel se debe aflojar inmediatamente el vendaje, o retirarlo y volver a colocarlo más flojo. Las consecuencias pueden ser fatales.
  • ELEVACIÓN
La justificación de la elevación se basa en los principios básicos de la fisiología. Una elevación de la zona lesionada por encima del nivel del corazón produce una disminución en la presión hidrostática y por lo tanto reduce la acumulación de líquido intersticial. La acción de la gravedad favorece el retorno venoso y evita la acumulación de sangre y otros líquidos devolviéndolos al sistema central.

ALGUNOS ERRORES FRECUENTES
  • No hacer una correcta recuperación
Son muchos los pacientes que al preguntarles sobre antiguas lesiones, reconocen no haber hecho ningún tipo de recuperación ni rehabilitación en el momento que sucedieron; "no me dolía en exceso y pensé que era poca cosa", "podía caminar y pensé que no era grave"
Casi siempre suele ser porque en el momento en el que ocurren, se cree que se trata de algo leve y que no hace falta ningún tratamiento. Sin embargo, casi siempre acaban reconociendo que con el paso de los meses o incluso los años, la "sensación de lesión"no ha terminado de desaparecer: "al hacer algún gesto o con determinados movimientos todavía noto algunas molestias".
La explicación es sencilla, por muy leve que parezca una lesión (y aunque en realidad lo sea), siempre es necesario llevar a cabo un correcto plan de recuperación. Una lesión no tratada o mal tratada, a la larga suele provocar complicaciones, recaídas y secuelas. Ante cualquier lesión visita a tu médico y a tu fisioterapeuta.
  • Toma de antiinflamatorios
Contrario a lo que la mayoría piensa, en una lesión, la inflamación no es algo negativo que debemos eliminar, sino todo lo contrario, se trata de un proceso necesario y esencial para la regeneración de los tejidos. La reacción inflamatoria es un proceso natural de curación de nuestro cuerpo, por lo que la toma de antiinflamatorios no ayudará a nuestro organismo en su tarea de cicatrizar y reparar los tejidos, sino que jugará en su contra. Lo que buscamos con el método RICE es controlar la inflamación pero nunca evitarla.
  • Exceso de hielo
Como he dicho anteriormente, el tiempo de aplicación no superará los 20 minutos cada 2-3 horas. Si bien es cierto que utilizando una toalla o paño entre la piel y el hielo es prácticamente imposible que se produzcan quemaduras, conviene no excederse en su aplicación por otros motivos.
Varios estudios han descrito daño neurológico tras la aplicación de hielo de forma continuada (más de 20 minutos), con pérdida temporal de la función motora y sensitiva. Si el hielo se retira el hielo a tiempo se puede recuperar, pero sino puede causar daños importantes (TR Malone, 1992).
Cuánto más superficial es el nervio periférico y más tiempo se aplica el hielo, mayor probabilidad de daño neurológico existe. 
  • Inmovilización total
La "R" del acrónimo "RICE" indica reposo, pero siempre será un reposo relativo. Debe ser sinónimo de descanso, no de inmovilización. Es decir, las posteriores 48-72 horas a la lesión se debe evitar volver a irritar la estructura lesionada, pero después el movimiento es el mejor tratamiento. Una correcta movilización de las estructuras ayuda a los tejidos a recuperarse de forma más rápida, a una correcta reorganización

CONCLUSIÓN
Hay que tener en cuenta que el método RICE es eficaz para lesiones leves y como medida primaria.
En ningún momento sustituye al posterior tratamiento de fisioterapia, esencial para la correcta recuperación de las estructuras lesionadas.
No se debe olvidar que ante cualquier tipo de lesión, se debe acudir inmediatamente al médico o servicio de urgencias donde le realizarán las pruebas y exámenes oportunos. Posteriormente visitar a un fisioterapeuta que se encargará del proceso de rehabilitación.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

HÉROES PARALÍMPICOS


Tengo que reconocer que es la primera vez que sigo con atención, y dicho sea de paso, con mucha admiración, las competiciones de los deportistas paralímpicos. Impresiona y emociona, es casi imposible evitar que se escape alguna lágrima. Jugadores de baloncesto y de tenis en silla de ruedas, jugadores de fútbol invidentes tras un balón con cascabeles, nadadores con dos extremidades, ciclistas pedaleando con los brazos o lanzadores de tiro con arco con la boca. Pero todos tienen algo en común; una sonrisa envidiable en su rostro y una alegría desbordante que traspasa la pantalla y consigue llegarte muy adentro.

PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LOS DEPORTES
Varios acontecimientos recientes han hecho que todos los éxitos conseguidos en estos días por los deportistas paralímpicos, se vean si bien no empañados, si poco reconocidos.
La misma semana que se disputaban los Juegos Paraolímpicos de Londres 2012, en España se entregaba el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. ¿Qué mejor momento para premiar por primera vez en la historia del galardón al deporte Paralímpico?

Pues no, como sabéis en esta ocasión el premio recayó sobre Xavi Hernandez e Iker Casillas, "por representar a las mil maravillas los valores deportivos". Sin duda lo merecen, ambos futbolistas representan muchos de los valores que el deporte pretende inculcar (amistad, compañerismo...), pero sinceramente; ¿Era el momento más oportuno para reconocérselo, después de que el mismo galardón fuera entregado en 2010 a la Selección Española de Fútbol, entre los que se encontraban el dúo Xavi-Iker? ¿A nadie se le ocurrió ser un poco más innovador y mirar más allá del fútbol?

Lo peor no fue la falta de originalidad, sino la falta de tacto. Lo malo es que dejaron escapar una oportunidad única para premiar a una parte del deporte y de la sociedad, en general infravalorada y poco reconocida, que reúne esos mismos valores y a los que se le añaden otros muchos como la superación, la falta de ayudas y la lucha diaria por adaptarse a un mundo lleno de barreras. Como dice José Ruiz en su artículo del periódico AS, "quizá este era el momento oportuno para reconocer el tremendo valor de atletas que no viven del deporte, sino de su trabajo diario y que surten a España de más medallas que otros deportistas que cuentan con todos los medios y ventajas posibles. Quizá este era el  momento de demostrar al mundo que hay deportistas de élite que no ganan millones, no protagonizan anuncios, no conducen coches de lujo, ni viven en mansiones, pero con esfuerzo superan los éxitos de otros deportistas que no tienen sus limitaciones".

En mi opinión, lo tuvieron delante de sus narices y no supieron o no quisieron darse cuenta. El jurado dejó escapar una oportunidad histórica de premiar y valorar como se merecen por una una vez a aquellos a los que la sociedad no premia todos los días. A aquellos que no tienen contratos millonarios, fama ni reconocimiento, pero que luchan y pelean más que nadie por conseguir sus sueños, que en definitiva es el mejor premio que alguien puede recibir. Pero está feo, y si lo que querían era personificar en alguien concreto el premio, lo tenían muy fácil premiando a Teresa Perales, que ha consiguido su vigésimo segunda medalla en unos JJ.OO, igualando la leyenda del mejor nadador olímpico de todos los tiempos, Michael Phelps.

"LA ROJA COJA"
Pero esta no ha sido la única noticia que ha "ensombrecido" la elogiable actuación de nuestros deportistas paralímpicos en estos Juegos. En esta ocasión, el que desató la polémica en twitter y otras redes sociales fue el presidente del Comité Paralímpico Español, Miguel Carballeda.
El también máximo dirigente de la ONCE se metió en un buen charco por referirse a la delegación española con un adjetivo poco afortunado. Carballeda calificó a los atletas como "La Roja Coja", en el acto de recepción a los atletas con el presidente del Gobierno. Fueron muchos los ofendidos que consideraron el comentario como una falta de respeto y totalmente fuera de lugar. Otros lo entendieron como una broma y no le dieron mayor importancia. Sin embargo, aunque el comentario no se dijese en tono despectivo, sorprende que precisamente fuera el presidente del Comité Paralímpico el que utilizase la discapacidad como comentario jocoso. Creo que sin malicia pero en el momento y lugar equivocado.

Varias han sido las noticias que han empañado de alguna manera el tremendo éxito de los Juegos Paralímpicos 2012, que este año volvían a casa, a Londres, de donde surgieron por primera vez, en el Hospital Stoke Mandeville en 1948. Un éxito sin precedentes, se vendieron 2,7 millones de entradas (900.000 más que en Pekín) y todas las sedes se encontraban abarrotadas, sobre todo en las competiciones estrella como son la natación y el atletismo, donde se han impuesto 275 nuevas plusmarcas mundiales. La delegación española también lo ha dado absolutamente todo, consiguiendo un total de 42 metales y colocándose en el décimo puesto del medallero. Un papel destacado ha sido el de la nadadora parapléjica Teresa Perales (un oro, tres platas y dos bronces) y Sebastían "Chano" Rodríguez (dos platas y un bronce).

HISTORIAS CON NOMBRE PROPIO
En 2007, Derek Derenalagi  fue declarado muerto en combate tras un ataque talibán en Afganistán. Tenía 33 años. Pasó ocho días en coma y al despertar vio que había perdido las dos piernas. Su carácter luchador le hizo afrontar esta nueva etapa de su vida con determinación. "No había que mirar atrás, no había tiempo para las lamentaciones, había que mirar al futuro. Tenía la oportunidad de tener una nueva vida y poder intentar inspirar a otros". Juré que lo haría". Durante su recuperación vio por televisión los Juegos Paralímpicos de Pekín, para él, el deporte formaba entonces parte de su rehabilitación con los fisioterapeutas. Algo cambió en su interior ese día y fijó una fecha en el calendario: Londres 2012. Cinco años después estaba allí y estas fueron sus palabras tras la competición: "No soy un súper hombre, pretendía poner una sonrisa en la cara de la gente, especialmente de alguien que haya perdido una pierna y piense que ya no puede hacer nada. Servir de inspiración a alguien en esas circunstancias es para mí el mejor premio que podría recibir".

Martine Wright
En 2005, Martine Wright se encontraba de camino a su trabajo cuando leyó en el periódico un artículo sobre la designación de Londres como sede de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos 2012, pero nunca pensó que ella iba a participar. Un día después, Wright fue víctima de los atentados terroristas en el metro de Londres. Una de las bombas explotó en el vagón que ella viajaba, pero ese día no le tocaba morir. Perdió las dos piernas y estuvo diez días en coma.
Unos años después, mientras se entrena para representar a su país, Gran Bretaña, en la prueba de voleibol, dice sentirse una afortunada. "No me lo puedo creer, no puedo pedir más. Vivo un sueño. El objetivo es salir y hacerlo lo mejor posible. Tenía muchas ganas de encontrar un nuevo reto, después de perder mis piernas, probé otros deportes, pero me enamoré del voleibol sentado". La sonrisa en su rostro lo dice todo.

Oscar Pistorius
También merece una mención especial el caso del atleta Oscar Pistorius, a quien con 11 meses le amputaron las dos piernas debido a una deformidad congénita. Nació sin peronés. Para correr utiliza unas prótesis de fibra de carbono. Además de participar en las competiciones paralímpicas, Pistorius vio este año cumplido su sueño, al calificar para los JJOO de Londres 2012. Aunque su participación no estuvo exenta de polémica, de esta forma se convirtió en el primer amputado en participar en una cita olímpica.

Pero no son los únicos, detrás de todos y cada uno de estos deportistas existe una dura y conmovedora historia personal que desaparece cuando empiezan a competir. Ejemplos indiscutibles de superación y perseverancia, muestras envidiables de fortaleza y lucha, esfuerzos titánicos por conseguir sus sueños y éxitos. Cada gota de sudor, cada lágrima de rabia, cada grito de alegría esconden su discapacidad, invisible en los resultados, en las marcas superadas y en las barreras derribadas.

Sin embargo, después de todo, se le queda a uno un extraño y amargo sabor de boca. La desagradable y triste sensación del poco reconocimiento a todos los niveles que reciben estos héroes del deporte y la competición, pero sobre todo de la vida.

¡En homenaje a todos ellos, este post va por vosotros!






jueves, 30 de agosto de 2012

EL HIELO; UN GRAN ALIADO


La fisioterapia dispone de un amplio abanico de técnicas terapéuticas entre las que se encuentra la crioterapia. A pesar de ser una herramienta básica en el tratamiento y prevención de lesiones, a día de hoy existe un gran debate entre los profesionales de la salud sobre su eficacia, efectos fisiológicos y terapéuticos y sobre todo en lo que a indicaciones de aplicación se refiere.

Si nos basamos en la propia etimología de la palabra, crioterapia significa "frio curativo" o "terapia mediante el frio". Es decir, la crioterapia es una técnica de fisioterapia basada en la aplicación del frio sobre el organismo con fines terapéuticos. Sin embargo, son los efectos de esta técnica lo que genera mayor controversia, especialmente su aplicación durante la fase aguda de un proceso lesional. ¿Y por qué especialmente en esta primera fase?

INFLAMACIÓN VS CRIOTERAPIA
Ante cualquier proceso lesional o traumático, nuestro organismo reacciona provocando una inflamación en la zona afectada. Contrario a la creencia popular de que la inflamación es algo negativo contra lo que debemos luchar y eliminar a toda costa, lo cierto es que la inflamación es un  proceso fisiológico de curación del propio cuerpo, esencial y necesario para la protección de los tejidos sanos y reparación de los tejidos lesionados.
Al producirse una lesión, nuestro organismo desencadena una serie de reacciones fisiológicas con el fin de evitar o minimizar los daños; la inflamación aguda. Inmediatamente se produce en la zona afectada una vasodilatación (aumento del calibre de los vasos sanguíneos), lo que genera un aumento considerable del flujo sanguíneo, que a su vez provoca un aumento de la temperatura y rubor en la zona lesionada.

Brevemente, como todos sabemos la sangre transporta una gran cantidad de células entre las que se encuentran los leucocitos (encargados de la respuesta inmunitaria) y las plaquetas (involucradas en la coagulación de la sangre y detención de la hemorragia). Durante un proceso inflamatorio, al producirse una vasodilatación también llegan obviamente más cantidad de estas células y otras sustancias que participan en el proceso. Por eso cualquier proceso inflamatorio tras una lesión es imprescindible para defender al organismo y favorecer la regeneración del tejido normal. De hecho, en muchas técnicas de fisioterapia lo que buscamos es aumentar y potenciar dicha inflamación con el fin de regenerar el tejido y mejorar su calidad.

Sin embargo, uno de los efectos que provoca la crioterapia es la vasoconstricción o estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que se traduce en una disminución del flujo sanguíneo, es decir, todo lo contrario que se consigue con la inflamación. Puede parecer entonces que el uso de la crioterapia sea incoherente en este caso y de hecho es el principal argumento de aquellos que se oponen a su uso en la fase aguda de una lesión, atribuyendo a la crioterapia un carácter antiinflamatorio. No les falta parte de razón, pero lo cierto es que no existe ninguna evidencia que demuestre que la crioterapia DETIENE la inflamación, solo tiene capacidad para ATENUAR el proceso. Es cierto que disminuye el flujo de sangre en un primer momento, pero también gracias al estrechamiento aumenta la presión con la que llega la sangre y además posteriormente se produce un efecto rebote que conlleva una vasodilatación.

Por lo tanto diremos que la crioterapia modula la inflamación y esta modulación es interpretada por muchos estudios como algo positivo, puesto que impide la destrucción masiva del tejido por parte de los leucocitos. De hecho, en medicina se estudia que "el fármaco ideal" es aquel que aumenta los efectos saludables de la inflamación pero controlando sus secuelas perjudiciales. Por eso, en mi opinión, la crioterapia en la fase aguda está indicada en lo que al "debate inflamación" se refiere. ¿Qué pensáis vosotros?

EFECTOS TERAPÉUTICOS
  • Disminuye el dolor
Provoca un efecto analgésico que produce una sedación local, disminuyendo la sensibilidad y la percepción del dolor, pudiendo llegar a un efecto anestésico. Disminuye el umbral doloroso por bloqueo de la conducción de los impulsos nerviosos por inhibición de las terminaciones nerviosas. Se conoce con el nombre de termoanalgesia. A nivel de rehabilitación este componente es de grandísima ayuda, ya que nos permite una movilización precoz de la extremidad sin dolor.
  • Reduce el edema
Importante no confundir edema con inflamación. Un edema es la acumulación anormal de líquido en el espacio tisular, es decir, en el espacio intercelular o también llamado intersticial. El frio ayuda a la reabsorción del líquido. Al reducir el edema conseguiremos una mayor movilidad, menos dolor, menos fibrosis y menos riesgo de sufrir un síndrome compartimental.
  • Reduce la inhibición muscular refleja
El frio reduce la inhibición refleja provocada por el dolor, produce una acción miorrelajante que disminuye el tono y la espasticidad muscular. Rompe el ciclo dolor-espasmo-dolor. Lo cual normaliza la función muscular de manera más rápida.
  • Atenúa el proceso inflamatorio
No detiene la inflamación (nos interesa que haya inflamación), lo que hace es moderar sus efectos, como he explicado anteriormente.
  • Reduce el matabolismo celular
El frio disminuye la demanda de oxígeno y gracias a ello evitamos o reducimos la lesión hipóxica secundaria, es decir, la propagación de la lesión hacia las células que quedan sanas. Se puede producir de dos formas:
  • Lesión enzimática secundaria: los lisosomas de las células dañadas liberan unas enzimas cuyo objetivo es digerir los restos celulares, pero con ello, pueden destruir también la membrana de las células sanas.
  • Lesión hipóxica secundaria: es un desajuste metabólico producido por un déficit de oxígeno. Surge una acidosis celular que provoca la rotura de la membrana, de ella se liberan enzimas lisosomales y de esta forma, nuevos residuos se agregan al hematoma que junto a la falta de O2 provocan más daño.
* Todos los efectos persiguen un mismo fin; fomentar la movilización temprana y la recuperación de la función.

COMPOSICIÓN DE LOS TEJIDOS
A pesar de existir una opinión más o menos uniforme en lo que a efectos generales se refiere, no ocurre lo mismo si tenemos en cuenta las particularidades de cada tejido. Algunos fisioterapeutas defienden que la efectividad de la crioterapia depende del tipo de tejido que se trate y en particular de la vascularización del mismo. Lo cierto es que los tejidos poco vascularizados como los tendones y ligamentos tienen menor capacidad de regeneración que aquellos más vascularizados como el tejido muscular (músculos). De esta forma, si aplicamos frio en los tejidos con poca vascularización reducimos su metabolismo y añadimos un plus de dificultad a la regeneración tisular.

No cabe duda de que no les falta razón, sin embargo, en mi opinión, en estos casos, la aplicación de crioterapia ganaría en el cómputo global puesto que hay que valorar otros aspectos antes mencionados como la disminución del dolor, el edema, el espasmo muscular y la lesión hipóxica secundaria. Gracias a ello conseguiremos una movilización temprana sin dolor, indispensable para la correcta regeneración del colágeno (composición básica de tendones y ligamentos) y eso es una prioridad.

MODALIDADES TERAPÉUTICAS
Las diferentes modalidades de aplicación son un tema muy extenso por la infinidad de técnicas que existen. Brevemente citaré las más utilizadas en el ámbito de la fisioterapia:
  • Aplicación de hielo sobre la zona a tratar de forma "estática". Colocar siempre una toalla, papel o paño entre la piel y el hielo para evitar quemaduras. 
  • Criomasaje: combinación de técnicas de masaje aplicadas con hielo.
  • Criocinética: combinación del hielo con movilizaciones y ejercicio activo.
  • Crioestiramiento: estiramientos musculares combinados con hielo.

MODOS Y TÉCNICAS DE APLICACIÓN
Se debe tener mucho cuidado con los tiempos de aplicación. Menos tiempo del indicado producirá poco o ningún efecto, mientras que un exceso, dependiendo de la técnica puede provocar además de quemaduras, un efecto rebote en el organismo por exceso de frio y provocará los efectos contrarios a los que queremos conseguir. Existen multitud de modos de aplicación, estas son algunas:

Contacto: existen diversas formas de aplicación. Mediante bolsas de hielo natural (hielo picado), mediante "cold packs" o compresas químicas formadas por nitrato amónico y agua que al golpear la bolsa, ambas sustancias se fusionan y generan un frio instantáneo de 0ºC.

Conducción: mediante inmersión en baños de agua fría con hielo, pueden ser totales, sumergiendo todo el cuerpo o parciales, introduciendo solo la parte lesionada durante unos 10-15 min, en función de la sensibilidad de cada persona. Aplicaciones intermitentes.

Evaporación: utilización de aerosoles que contienen gases como el metano, el cloruro de etilo o el fluoruro de metilo. También se utiliza el nitrógeno líquido, su aplicación es breve, rápida y dinámica.

CONTRAINDICACIONES
Antes de utilizar la crioterapia como parte del tratamiento, consulte con su médico y fisioterapeuta. No se debe utilizar la técnica como medida terapéutica en los siguientes casos: enfermedades cardiacas y problemas vasculares, diabetes, alteraciones sensoriales, síndrome de Raynaud, urticaria, alergia o hipersensibilidad al frio y enfermedades renales o viscerales.

NO EXCESO DE HIELO
El tiempo de aplicación del hielo no superará nunca los 20 minutos cada 2-3 horas. Siempre protegido con una toalla entre el hielo y la piel. 
Varios estudios han descrito daño neurológico tras la aplicación de hielo de forma continuada (más de 20 minutos), con pérdida temporal de la función motora y sensitiva. Si el hielo se retira a tiempo se puede recuperar, pero sino puede causar daños importantes.
Cuánto más superficial sea el nervio y más tiempo se aplique el hielo, mayor probabilidad de daño neurológico existe.


Por lo tanto, hielo si, pero como todo en esta vida, con cabeza por favor.


jueves, 28 de junio de 2012

CÓMO LEVANTAR PESO


La experiencia y las estadísticas demuestran que 8 de cada 10 personas sufren dolor de espalda al menos una vez en su vida. De ese 80%, la mayor parte de los dolores se deben a malas posturas, gestos inadecuados y sobre todo a una mala manipulación de las cargas. Se debe prestar mucha atención a la forma en la que levantamos cualquier objeto y en especial los objetos pesados, si queremos evitar futuras lamentaciones.

En esta línea, os recomiendo que leáis también la siguiente entrada sobre cómo debemos sentarnos para no sufrir dolores de espalda (click aquí)

En primer lugar debe quedar claro que NO se debe doblar nunca la espalda. La mayoría de personas, al agacharse, mantiene las piernas estiradas y lo que hace es doblar la espalda para coger cualquier objeto. Lo que debemos hacer es flexionar las rodillas y bajar todo el cuerpo en bloque, manteniendo la espalda recta en todo momento. Una vez agachados, coger el objeto con las 2 manos y acercarlo a nuestro cuerpo, cuanto más cerca del pecho mejor. Subiremos estirando las rodillas sin perder en ningún momento la rectitud de la espalda.

No solo tenemos que prestar atención a la postura de nuestra espalda a la hora de manipular objetos pesados, sino en todos los movimientos que realizamos a lo largo del día por pequeños que sean (coger un boli del suelo, agacharnos para abrir un cajón, atarnos los cordones...etc). Lo mismo ocurre cuando nos agachamos para coger a los niños pequeños en brazos. 
Cada vez que doblamos la espalda de forma incorrecta se producen microtraumatismos (cúmulo de pequeñas roturas) que van degenerando el disco intervertebral. De repente un día sufrimos un ataque de lumbago o un pinzamiento por un gesto relativamente suave y nos sorprendemos de cómo ha podido ocurrir; la respuesta es la suma de estas pequeñas "microlesiones" continuas.

Otra parte muy importante a tener en cuenta es como nos movemos con el objeto una vez lo tenemos agarrado. Cuando estemos de pie, NO girar el tronco dejando los pies clavados en el suelo. Este movimiento recibe el nombre de torsión de la columna y es muy común en trabajos de cadenas de montaje.
El disco está preparado para realizar todo tipo de movimientos, sin embargo, debido a la anatomía y a la disposición de sus fibras, la torsión es el movimiento más agresivo y lesional para esta estructura. El movimiento que generamos en el disco al torsionar la columna es igual al que hacemos al enrrollar una bayeta para escurrirla. Lo que debemos hacer es girar todo el cuerpo en bloque y no dejar los pies quietos. ¡NO torsión de columna!

Otro consejo muy importante que nos servirá para el día a día es la manera en la que cargamos las bolsas del supermercado. Se trata de una acción muy rutinaria y a menudo no prestamos atención a nuestra espalda. Al llevar las bolsas colgadas de las manos, todo el peso se traslada a las cervicales, de modo que si las bolsas pesan 10 kg, es equivalente a colocar 10 kg sobre las cervicales, el peso se transmite directamente de los brazos a la zona cervical.
Lo más aconsejable es utilizar un carro para trasportar la compra y así proteger nuestra espalda. En el caso de que tengamos que cargar con las bolsas, siempre es mejor cuanto más cerca del pecho.
Un dato a tener en cuenta para concienciarse de la importancia de coger peso correctamente es el siguiente; al coger un objeto de 25 kg, la presión intradiscal (dentro del disco intervertebral) es:
  • Si nos agachamos bien la presión es de 75kg.
  • Si lo hacemos de forma incorrecta (doblando la espalda), la presión asciende hasta los 375kg sobre el disco.
LA CONSECUENCIA MÁS DIRECTA DE COGER PESO DE FORMA INCORRECTA ES LA APARICIÓN DE HERNIAS DISCALES. AL DOBLAR LA ESPALDA, EL DISCO INTERVERTEBRAL SE VE DEGENERANDO HASTA QUE LLEGA UN MOMENTO QUE SALE DE SU EMPLAZAMIENTO Y GENERA TODA UNA SERIE DE COMPLICACIONES, ENTRE OTRAS LA COMPRESIÓN DE RAÍCES NERVIOSAS.

Visita la entrada sobre hernias discales haciendo click aquí: HERNIA DISCAL




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